
05/07/2010
Te vas a dormir dejando que el crepúsculo te acune. Y si, liberás las memorias que estaban apresadas en la cárcel de tus prejuicios. No se si estás dispuesta a despedirte de tu esencia, pero el inconsciente te invita a perderte por un rato.
¿Rogarle? No te gusta rogarle, pero a veces es lo que te hace bien. Sacar a relucir un poco de su verdadera personalidad, que esconde de tus ojos para que no te aproveches de sus debilidades. Después de tantos años, aprendiste - lentamente, a base de análisis, experimentos, prueba y error - a ver más allá de sus ojos fríos. Intentás, de una manera u otra, dar la vuelta a su carácter y encontrar ese lado cálido que el se guarda para si mismo, para las debilidades del espíritu. Nunca te gustó eso de las susceptibilidades, aunque con el te sirve. No para manipularlo, sino para protegerte. Una buena ofensa, en tu caso, es una excelente defensa. Para eso necesitás conocer con quién estás tratando.
Nunca vas a poder verlo como a un enemigo. Porque lo querés tanto - aunque no lo admitas, vos sabes que en el fondo, lo amas - que no es un rival, es una meta. Aunque te lastime, aunque jueguen a suponer que el daño es lo predilecto de ambos. No es el mejor sabor, usar lo que va a hacerte mal al final. Como esas cuchillas de doble filo.
Pero te da igual, por esta noche no queda mucho. Sabes que no te va a llamar, pero por si acaso, apagaste el celular. Ese que siempre duerme bajo tu almohada esperando algún mensaje de arrepentimiento en plena noche, cuando el insomnio encuentre en la conciencia una objeción. El suele terminar por entender que estuvo mal, que ya no quiere que las cosas sean así. Y vos - que usualmente preferís creerle, aunque sólo sea por el instante que dure la tregua - lo lees resignada, casi condenada a soportarlo todo con la boca quieta en una mueca de escepticismo. El mensaje hoy no va a llegar, porque necesitás un recreo - un recreo a todas esas pasiones que se desatan con la simple mención de su nombre, y que aparecen igual por mucho que lo niegues -, por esta noche no te vas a torturar. Aunque esa calma - que intentás imponer en las penumbras de tu habitación - también te trae una triste monotonía. Mirás al techo, trataste de releer todos los libros de tu pequeña e improvisada biblioteca, aburriéndote cada vez mas. Como nota en la cartelera, pegaste "Recordar pasar por la librería y comprar material de lectura nuevo". ¿Música? Demasiado tarde para escuchar algo que te levante el ánimo, demasiado temprano para esas canciones de desvelos. La luna - fiel compañera de suplicios de enamorados - te mira por la ventana abierta, como guiñándote el ojo. No vas a jugar con la imaginación, no esta noche. Hay algo que te malpredispone - quizás sea el duendecillo de la esquina que sólo aparece cuando le fallás a las pastillas -.
Y entonces entendés - en el breve momento de cordura - que el celular no está, y que tu lucha con él sólo tiene lugar durante las sesiones. Que después él se va a su casa, con su esposa y sus hijos, y vos te quedás. Que los libros te cansan porque ya los leíste unas cinco veces hoy, y que por la librería no tenes la libertad de pasar. Que la música no existe en ese lugar imposiblemente blanco, tan vacío de personalidad. Que entre el cielo y el suelo hay poco mas que nada, estas vos en el medio, sin una existencia definida. Sin saber quién sos desde el momento en que perdiste todo lo que se llama cordura. Que estas un poco desorientada - lo que usualmente es por las drogas - pero hoy es por la falta de ellas. Porque usaste tu truco de jugar a no tomar nada para volar y creerte tus propios delirios. No estás loca, pero estás desequilibrada. Igual, no querés salir. Sabes que el mundo giró mucho sin vos encima; tanto que reintegrarte sería imposible. También entendés que el cielo se cayó, que todo cambio muy rápido y que no vas a entender a la gente de hoy, a los criminales y los falsos santos. No vas a entender ni a las estatuas de la plaza donde solías sentarte a conversar con el cupido de la fuente. Y ya no tendrías motivos para volver a verlo a él, para pelearte una vez más y fingir que el es libre, que está con vos y que podés llegar a ser más que una paciente del loquero donde todos los días trabaja.
Tu mundo de sinsentidos está hecho a la medida de una soñadora que no quiere estar en el mundo real, que quiere vivir perdida pero de manera ideal.

2 comentarios:
bueno, aterricé en tu blog, vamos a chusmear un poco!
abrazo
es un arma de doble filo soñar con un mundo idealizado.
pero bueno, uno prefiere estar de ese lado, tener una realidad diferente. me incluyo
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