
[Este texto lo escribí para mi taller literario =) Ojala les guste]
Venganzas malogradas
Así es que, hermanas mayores rencorosas de todo el mundo, deberían saber que alguien desarrolló el crimen perfecto superándolas a todas al tomar unas represalias que resultan imperceptibles: castigarme con un nombre que, de tan feo, es un peso directo en mi D.N.I. Porque verdaderamente semejante sustantivo propio no puede traer buenas intenciones, y resulta hasta cruel condenar a un bebé a un rótulodirectamente importado desde hace tres siglos atrás.
Sin embargo (y muy a mi pesar), debo reconocer que éste engloba algunos aspectos positivos.
Uno de ellos es que jamás, en toda mi vida, me tocó compartir un espacio físico con persona alguna que se llamara igual que yo. Realmente podría ser una experiencia interesante, al caso de compartir anécdotas, expresarnos mutuamente alguna especie de apoyo moral -sobre todo por las penurias sufridas durante aquella época cuando la novela “Betty
Otro aspecto, que en mi opinión es fundamental para retenerme y evitar que vaya corriendo al registro civil para cambiarme el nombre, es el hecho constatable de que no tengo día onomástico, ni el nombre de un ser relevante para la historia, ni siquiera de algún personaje bonachón que haya generado simpatías en sus épocas de gloria. Eso es lo interesante: no hay parámetros. No hay un camino pactado, alguien a quien tenga que superar o un ejemplo de referencia. No hay pasado, nadie puede decirme que podría ser como cualquier X que lleve mi nombre. Se presenta como una hoja en blanco donde yo trazo mis líneas. La originalidad de mis acciones será, finalmente, lo que me determine. No mi nombre, ni su origen. Me gusta pensar que, de alguna manera, yo voy a definirlo a él, no él a mí.
Puede que, al final, pase como tantas otras Betinas obsoletas de las que ni noticias se tiene. Sí, ésa es una opción más que probable. Pero… ¿quién sabe? Quizás el día de mañana alguien termine condenando a su hija a este nombre gracias a mí (o por mi culpa, en todo caso).
Betina Alejandra Ferrari

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