
14/04/2010
Solo sé que veo tus ojos en el agua, y tu cabello alborotado parece directamente relacionado con el viento. Solo sé que el tiempo no parece pasar cuando pienso en tu imagen - tan lejana pero nunca extraña -, cuando recuerdo tu rostro en ese instante suspendido en mis lágrimas. Un sueño, una promesa, un adiós. Todo me recuerda a que una vez, en algún lugar, juré quererte hasta que el mar se calara en mis pestañas. Prometí darte todo ¿recuerdas? Hoy de ti sólo me queda esa imagen ajena, irónica y fantasiosa, tú... más perfecto de lo que eras, más real de lo que imaginaba, más maravilloso de lo que recordaba. Tú que podrías estar aquí si yo quisiera, si yo te invocara desde las traiciones de mi cordura. Quisiera verte volver. Lamento haber cometido tantos errores en nuestros tiempos.
Tu sonrisa brillante me atrapó y el letargo se hizo eterno... quiero traerte a mi desde las sombras, desde los telones difuminados y desvahídos del recuerdo... quisiera poder mirarte a los ojos - como otras tantas veces lo había hecho - y decirte con una mueca todo lo que siento. Quiero que entiendas con solo una mirada lo que ya no podría explicar con palabras.
Que yo he cambiado tanto. Que mi vida ahora es otra. Que poco queda de esa muchacha risueña que corría por las calles polvorientas cantando canciones de zapatos y costureras. Con los bucles dorados flotando en la espalda y el vestido de organza alborotado por mis pasos. Igual a aquella tarde en la que te conocí, en que, inmersa en tus ojos me sentí partir hacia lo mágico de tu misterio. Yo ya no sé si me tomabas enserio, pero me enredabas que daba miedo.
Vuelve a mi, oh, dulce recuerdo de amores perdidos. Vuelve a mi triste ilusión de juventud que se gastó con el tiempo. Vuelve a mi soldado perdido, defensor de mis causas y ocurrencias. Vuelve, quédate, no te atrevas a dejarme ahora en el ocaso de mis días. Que si cierro los ojos grises - cansados de tanto investigar la vida - perderé el sueño dulce donde vienes y me miras, me pides un baile, yo soy de nuevo aquella muchachita, asiento y sonrío, si hasta me siento bonita. Me dices que merezco ser la reina de este baile, yo te digo que me consientes mas de lo que se debe consentir a nadie. Te ríes de mis ocurrencias, me llamas loca y hasta modesta. Pero yo te explico que no quiero que me mientas. Que dejes de decirme cosas que sabes que funcionan por experiencia, que solo me digas lo primero que se te venga a la cabeza. Que no me endulces con frases hechas. Tú piensas un rato, mientras tanto la música suena, giramos al compás, con el ritmo en las venas. Entonces me miras con cara de picardía y me susurras que luego querrías verme a escondidas. Yo asiento y respondo que es una buena movida, pero que sigas soñando, que no pasará en esta vida. Te ríes dulcemente, y solo giras. Me arrastras lejos de toda la pista, y te lamentas porque tú planeas pasar conmigo toda nuestra vida. Yo te beso entonces, ya convencida de que en algún punto, algún día, haré realidad todos tus deseos, aunque tu no lo pidas y yo no lo diga.

0 comentarios:
Publicar un comentario