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Aquellos Eternos


Escribí este cuento para el concurso anual que realiza la Universidad Católica de Santa Fe, en el cual resultó premiado con un segundo premio conjunto. La premisa era partir de una cita de Jorge Luis Borges, la cuál encontrarán resaltada ya casi al final del texto. Espero que lo disfruten.

Aquellos Eternos
“Ser inmortal es baladí; menos el hombre,
todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte;
lo divino, lo terrible, lo incomprensible
es saberse inmortal.”
El Inmortal – Jorge Luis Borges
Acaso era el día, pero todos los días se parecían en lo sustancial, llegados al punto. Variaban, a lo sumo, en el clima: detalle inútil para quien ha despertado de tantas maneras y ya apenas duerme – metafóricamente, diríamos con un ojo abierto -, deseando continuar y más profundo pero no, nunca.
El regalo del sueño no le era dado, aunque pudiera parecer más conveniente a los fines de aprovechar el tiempo; más el suyo para qué. Siempre despertar, si así puede llamarse, y el mismo techo, las mismas paredes descoloridas, las mismas cortinas, lo mismo todo y con qué objeto, si hasta el café era igual de insípido en todas sus mañanas, porque no le alcanzaba para gran cosa. Aunque mejores tiempos lo hubieran visto, sólo extrañaba de ellos ciertos gustos, cierta excelencia en la calidad del café o del chocolate, no más que eso.
Su vida ahora se limitaba a salir y ver que la ciudad seguía igual, que el trajín indicaba otro miércoles agitado de los que ya había conocido muchos. Siempre el colectivo, donde una revelación nunca le era dada, donde tantas mañanas y nada…